martes, 19 de enero de 2010

Las Hermanas Lisbon




No tenían nada que ocultar, solo les quedaba
demostrarle al mundo que eran mas de lo que parecían.
Ser,
lo inesperable, lo imposible, lo atrapante.
¿Pero, quien iba a pensar que esa fría enemiga las tomaría por sorpresa?
Esa muerte que las invadio, no las dejó despedirse, ni con un sollozo, ni con un beso,
solo las tomó, se las llevó.
Y ese cielo, que alguna vez el libro gordo prometió, abrió sus puertas,
y un silencio se promulgó en la sala y en los cuartos que antes ocupaban.
El reloj marcó las doce,
y las agujas siguieron marcando el paso del tiempo, siguieron marcando...
el olvido.





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